El músico ciego de Vladímir Korolenko
...se diría que el ciego atribuía a cada sonido ciertas
cualidades especiales: cuando de entre sus dedos salía volando una nota
alegre y brillante del registro superior, alzaba animado la cara, como
si acompañara hacia arriba el vuelo de la sonora nota. Y, por el
contrario, ante el temblor pastoso, casi inaudible y sordo de una nota
baja agachaba la cabeza y parecía que el pesado tono debía
necesariamente precipitarse sobre el suelo deshaciéndose en él y
perdiéndose en los apartados rincones.” Un profundo dolor se apoderó de
la joven Anna al nacer su hijo Piotrus. Sabía que algo no iba bien, no
reaccionaba a la luz. Finalmente se confirmaron sus sospechas, el niño
no podía ver. El pequeño Piotrus, arropado por el cariño materno, irá
paulatinamente descubriendo el mundo a través de los sonidos que le
rodean. Irá relacionándose gracias al tacto con sus allegados,
especialmente con sus padres y con el tío Maxim, un mutilado de las
guerras garibaldinas con particulares ideas sobre la discapacidad. A
veces, el exceso de ruidos desconocidos, como los de la naturaleza,
aturden al niño, pero se irá adaptando. Irá desarrollando todas sus
habilidades según va creciendo para captar por otros medios lo que la
falta de visión le impide. La música será la clave en su proceso de
madurez, hasta que llega el amor. El músico ciego es un clásico de la
literatura rusa. Una obra delicada, llena de sensibilidad, que nos
relata la atracción instintiva del hombre hacia la luz y lo que produce
la falta de su percepción.Korolenko nos descubre cómo el instinto de superación del ser humano, aún sin todos sus sentidos, puede hacer volar la imaginación y alcanzar el éxtasis de la belleza. A través de su cuidada prosa, nos hace oír los sonidos armónicos y apreciar las sensaciones, incluso los colores e imágenes, que percibe el músico ciego. (10)
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